Ésto no se integra ni nada. Básicamente porque desde el momento que cada uno puede opinar como le de la gana, entra en contradicción con la filosofía de los media tradicionales, que como es bien sabido, responden a los intereses de grupos de poder.
Solo teneis que encender el televisor para ver que la opinión del ciudadano medio está proscrita, y en el mejor de los casos, la suplen con los desvaríos de un esperpento. En la prensa escrita, esta ruptura con la ciudadanía se acentúa más, aún si cabe, y se pueden leer unos artículos de opinión que son pura violencia verbal, como los improperios que profieren desde sus pedestales los Jiménez Losantos o los Campmanys de turno.
Eso sin contar que alguna vaca sagrada vería peligrar su inmaculado ego si los lectores le hacen tener consciencia de la sarta de estupideces que ha escrito, o del estilo tan pretencioso como vulgar de sus párrafos.
Yo no creo que afectara tanto a los redactores de noticias como a según que columnistas, juntaletras venidos a más. Solo hay que ver los intocables de El País, adalides de la progresía, que con escribir a favor de la corriente que la corrección política del momento dicta, ya tienen los aplausos garantizados. (Ojo, no me los confundais con el maestro Haro Tecglen, que merece todos mis respetos). De todas formas, la pacatería de éstos palidece al lado del criptofascismo que se oculta tras las arengas que encierran algunas columnas de El Mundo o del ABC.
Re:Respondiendo a un futuro periodista
(Puntos:0)Re:Respondiendo a un futuro periodista
(Puntos:1, Informativo)Protesto. Yo no soy una maruja linuxera. Yo uso Windows.
Re:Respondiendo a un futuro periodista
(Puntos:3, Interesante)( http://barrapunto.com/ )
Solo teneis que encender el televisor para ver que la opinión del ciudadano medio está proscrita, y en el mejor de los casos, la suplen con los desvaríos de un esperpento. En la prensa escrita, esta ruptura con la ciudadanía se acentúa más, aún si cabe, y se pueden leer unos artículos de opinión que son pura violencia verbal, como los improperios que profieren desde sus pedestales los Jiménez Losantos o los Campmanys de turno.
Eso sin contar que alguna vaca sagrada vería peligrar su inmaculado ego si los lectores le hacen tener consciencia de la sarta de estupideces que ha escrito, o del estilo tan pretencioso como vulgar de sus párrafos.
Yo no creo que afectara tanto a los redactores de noticias como a según que columnistas, juntaletras venidos a más. Solo hay que ver los intocables de El País, adalides de la progresía, que con escribir a favor de la corriente que la corrección política del momento dicta, ya tienen los aplausos garantizados. (Ojo, no me los confundais con el maestro Haro Tecglen, que merece todos mis respetos). De todas formas, la pacatería de éstos palidece al lado del criptofascismo que se oculta tras las arengas que encierran algunas columnas de El Mundo o del ABC.
Acabemos con las firmas reivindicativas